martes, 12 de mayo de 2015

¿Robots equivalen a más productividad y menos empleo?

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Más de la mitad de expertos considera que la automatización moderna no remplazará el empleo humano, los demás consideran que creará más empleos en actividades mejor remuneradas y unos pocos que la tecnología hará a un grupo de humanos imposibles de emplear. ¿Cómo afrontar esta ruptura económica y social?
La recuperación del empleo en Estados Unidos tras la crisis ha tomado más tiempo del que usualmente tomaba. En lugar de empezar a estabilizarse el mercado laboral, 4 meses después de una recesión, en el reciente episodio fueron necesarios 23 meses. Por lo mismo hizo carrera hablar de una “recuperación sin empleo”.

En una investigación conjunta de Henry Siu and Nir Jaimovich, de las universidades de British Columbia y Duke, se concluye que ello obedece a que los trabajos rutinarios empezaron a desaparecer y a ser desempeñados por las nuevas tecnologías. Esta situación a su vez ha contribuido a que el salario medio a finales de 2014 fuera 3,3% menor que a finales de 2007.

Aunque la creación de empleo viene siendo robusta, 2014 fue un año especialmente favorable con la creación de 2.9 millones de empleos, también es cierto que la nueva población en edad de trabajar aumentó en 2.3 millones el año pasado.

La automatización no es un fenómeno nuevo en el mundo. En los últimos 30 años en Estados Unidos se han destruido cerca de 2 millones de puestos en ocupaciones de producción que han sido remplazados por la tecnología. Mientras, la población en edad de trabajar ha aumentado 40%.

Sin embargo, la mayor contribución de los robots ha supuesto incrementos en la productividad y por lo mismo en el crecimiento económico. Eso piensa Larry Summers pero también lo sustentan investigaciones como las de George Graetz and Guy Michaels de las universidades de Uppsala y London School of Economics, tomando como muestra 13 industrias en 17 países. Según ellos, la automatización ha contribuido con el 10% del crecimiento desde 1993 hasta antes de la gran recesión.

Otros datos citados por Scott Andes and Mark Muro en Brookings sugieren que el aporte de las tecnologías de la información a la productividad han sido el doble de los aportes que tuvo la revolución industrial de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, aportando cerca de 1% de crecimiento económico entre 1995 y 2005.

David Hayes, quien en el Wall Street Journal es referenciado como un economista experto en robots del Massachusetts Institute of Technology, considera que la tecnología y la robótica son herramientas pero nos sustitutos del trabajo humano, y que por el contrario hacen al hombre más productivo.

Para el autor, el estancamiento en los salarios promedio se explica porque mientras en 1979, el 60% de las ocupaciones eran trabajos de habilidades medias, ese porcentaje bajó a 49% en 2012. Pero no niega que las tecnologías conllevan a rupturas económicas y sociales importantes.

Finalmente, Graetz y Michaels muestran que por cada millón de horas de trabajo en Alemania hay una mayor cantidad de robots industriales que en Estados Unidos. Estos investigadores indican que es poco clara la relación entre la automatización con la destrucción del trabajo en la medida que entre 1996 y 2012 Alemania perdió 19% de su empleo industrial mientras Estados Unidos perdió el 33%.

En Colombia, varios reconocidos economistas hablan de la necesidad de una política industrial mientras otros hablan de la necesidad de cerrar la brecha digital de la economía en un mundo cuya velocidad de transformación viene aumentando, no disminuyendo.

El Banco Mundial ha reseñado la importancia de mejorar la calidad gerencial de las empresas pues como en las pruebas de educación, Colombia brilla por los malos resultados. Para mejorar la gerencia será necesario adoptar muchas de las nuevas tecnologías.

Algunos expertos hablan de la necesidad de repensar el alcance de la educación elevando la cantidad de técnicos y tecnólogos pero la más importante discusión sigue perdida del contexto mundial. ¿Qué deberían estudiar los colombianos, incluso pensando en el corto plazo, y cómo estructurar el mejor mecanismo para re-entrenar a las personas que las tecnologías de la información, la inteligencia artificial y la robótica van a desplazar? Es hora de considerar que el futuro ya hace parte del presente y que es necesario estar conectados al debate sobre la nueva revolución mundial con los retos sociales y empresariales que implica.